
Este lugar se ha convertido prácticamente en una institución para quienes estudian o trabajan por la zona. Si alguna vez has escuchado a alguien decir «vamos por un tigrillo», probablemente hablaba de aquí.
La especialidad de la casa son los platos a base de verde: tigrillos, bolones, orenses y otras maravillas costeñas que logran la difícil tarea de hacerte olvidar que te despertaste demasiado temprano.
Las porciones son generosas, el sabor es casero y la sensación general es la de estar desayunando donde una tía que realmente quiere que comas bien.
Es el lugar perfecto para arrancar el día antes de una larga jornada académica.
💡 Recomendación Snackademic: Ve temprano. Los desayunos saben mejor cuando todavía no tienes pendientes acumulados.
⭐ Nivel Snackademic: 10/10 (sin pedos el mejor tigrillo que he comido)


